Leés para saber qué sentís.
No cualquier cosa.
Oscurece como en los últimos años.
Habría que correr y alcanzar
algún lugar.
Leés para saber dónde estar.
Oscurece ya tarde. Sin duda
hay que moverse. Sin ganas
de nada o todo en boca cerrada.
Entra el cielo
a tantos ojos. Tan cierto
este celo de cielo.
Cielo abierto a tantos y
sin embargo
¡No hay lugar!
Nadie llama.
No hay destino.
Nada más éste de trabajar
para vivir
de dinerar para vivir
de dinerarse.
-¿Qué tenés para vender?
-Una deuda,
la promesa sin crédito.
Cielo oscuro.
Negro así
el peso
la deuda el día que se va
mientras dudás
decidís mal
caés
te ves caer
no te ves
no entrás
no salís.
Cielo perfecto.
Sin grietas tiempos mundos
sin plural:
Total
Cerrado
Sordo.
