SUJETA


Asedia la normalidad
y te quedás sin dientes.
Con qué cortar
hilos y cuerdas?
Todas esas indicaciones
de la gente
sobre cómo ser
se pegan:
engrudo al estómago.
Ajena a tu cuerpo
como toda mujer
después de biblia y moda.
Enredada y maniobrable,
tu sueños huelen
a sótano
de edificio público.
Y decís que tu modo de fracasar
es por ahí lo más
genuino y original
que ofrecer.
Tironeada por cabos
de insuficiencia y necesidad:
una triste chica
de mediana estatura
y problemas de piel
en un mundo curtido
y secreto
como el hombre
más cruel.
Perdida entre iguales,
gris
china entre chinos.
Pasajera de unos días,
extranjera a vos misma.
Bailás al compás
de los dedos sociales,
o, suelta de padre, caés
y no encontrás
un solo impulso que sostenga.
Sin equilibrio, temblorosa,
temerosa de ser
de las que hablan solas
por la calle,
sabés que no sabés pararte.
Y, como el mundo no perdona,
agradecés la mediocre
habilidad
que permite simular
el paso indicado de vivir
como todos.
Y dibujás la pose
de quien sabe

cómo
y a dónde ir.





8 comentarios:

Asterion dijo...

Esas son las peores, Laconica

Lacónica dijo...

Aste
?????
no entendí
"Esas" qué son?
me mata la intriga

Asterion dijo...

¡Qué curioso! Nos diferencia una preposición
"extranjera a sí misma" escribió usted
"extranjero de sí mismo" escribí yo

otra cosa:
De las marionetas hablaba yo en el comentario anterior.

Aurora dijo...

Me gusta mucho este poema. Es difícil vivir en este mundo prêt-a-porter.
Un abrazo otoñal, con lluvia.

Mariana Pereiro dijo...

Aló Lacónica.. la desnudez de tus escritos llega a un lugar, no sé bien a cual pero atraviesa la duda.. eso hace bien.. GRACIAS

Mariama

Cecilia Gauna dijo...

LACÓNICA
ME GUSTÓ MUCHO ESTE POEMA.
Gracias
Cecilia Gauna
www.ceciliagauna.com.ar

mait dijo...

todos estamos sujetados a, no¿
hay quienes no quieren ser marionetas

Chopi dijo...

recuerdo ahora la piel de mis pies... de pequeña, lastimados vaya a saber porqué, vendados para que el zapato no quede pegado...
todo por los problemas de piel de la chica y esos zapatos que inevitablemente, más allá de la moda, hay que ponerse